Nada Brahma es un pequeño Edén…

Han pasado dos meses y un poquito después de mi retiro en Nada Brahma y, cada vez que trato de escribir mi “review”, me parece insuficiente e injusto. Hoy me decidí a hacerlo de una vez por todas porque, aunque me sigue pareciendo una experiencia indescriptible(de lo grandiosa), lo injusto sería no hacerlo, aún cuando las palabras no alcancen siquiera a rozar la superficie de lo que considero ha sido “El viaje de mi vida”.
Nada de lo que diga abarcará cuanto de maravilloso tiene este lugar donde conocí ese amor incondicional del que tanto había leído.
Nada Brahma es un pequeño edén habitado por ángeles donde se respira naturaleza, amor y paz.
Llegar y sentirme como en casa fue el primer milagro. Carlos, Alex y Jessica me acogieron con tal calidez que bastaron unos instantes para disipar los temores y dudas conque uno se enfrenta a lo desconocido.
Hospitalidad sincera, sabiduría y entrega, más allá de lo imaginable, parece ser el “motto” de este equipo que, en sólo 8 días, transformó mi existencia y me acompañó y guió a través de un viaje de crecimiento espiritual tan extraordinario como indescriptible. De su mano, descorrí los velos y atravesé todas mis sombras, enfrenté mis miedos, reconocí el amor que soy y constaté la esencia divina que me habita, a mí y a todos.
Cada ceremonia obró su milagro. Las plantas maestras, administradas por Carlos y Alex con infinito amor, me mostraron el camino y me devolvieron la confianza en la vida y en el Ser. Sin la ayuda de ellos, no sé qué habría hecho con todas las oscuridades y traumas que me fueron develados. Siento que, el proceso de integración en el que me guiaron, fue tan importante y necesario como la experiencia de la medicina en sí.

Hoy respiro amor y paz, camino con paso firme por la vida hacia la luz que me mostraron y tengo una nueva familia allá en San Ramón.
Gracias Carlos. Gracias Alex. Gracias Jessica. ¡¡Son lo máximo!! Si alguna vez sintiera el llamado nuevamente, sé a dónde regresar. Los amo.